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El relato erótico del día.

Con la prima de mi mujer.

Esto que voy a narrarles me pasó a principios de marzo. Fui con mi mujer y mi hija a casa de una prima suya a visitarla, pues llevábamos mucho tiempo sin saber nada de ella y como tiene una niña un poco más grande que la nuestra, de paso a recoger un poco de ropa de temporada de su niña para la nuestra

Nuria, así se llama la prima de mi esposa, es una mujer que está bastante buena, pese a haber tenido ya 2 hijos, sus caderas se mantienen como las de una joven de 18 años. Si sus caderas parecen jóvenes, su cuerpo no tiene nada que envidiar a una de 18 años, bueno, quizás los pechos, son algo escasos para mi gusto, no así su culo, que lo tiene buenísimo.

No me andaré por las ramas e iré al grano. Después de los consabidos saludos y tal, se metió en la casa para darnos la ropa para la pequeña que ya tenia preparada. Ahí empezó mi martirio, pues cada vez que sacaba una prenda para enseñársela a mi mujer, ponía el culo a dos palmos de mi cara,(ella estaba de pie y yo sentado en una silla pequeña, tipo taburete),y debido a la falda tan corta que llevaba Nuria me mostraba una pequeña parte de sus bragas blancas. Tras enseñarle las dos bolsas de ropa, entró de nuevo en su casa, (nosotros no hallábamos en jardín junto a la piscina, vigilando como se bañaban sus hijos y mi hija), al rato salió de nuevo y le dijo a mi mujer que entrara con ella, al tiempo salió mi mujer y me dijo que entrara a ayudar a Nuria para bajar unas maletas donde podría tener más ropa para la niña.

Entré y me dirigí al cuarto de su pequeña y allí estaba ella subida en el último peldaño de una escalera, intentando sacar unas maletas. Me acerqué a la escalera y me dispuse a sujetarla, miré hacia arriba para poder contemplar las braguitas blancas y, sorpresa!, tenia los dos cachetes al aire. Rápidamente desvié mi mirada que se encontró con la suya mirándome de reojo. Me dijo súbete conmigo y me ayudas a bajar esta maleta que pesa mucho. Mientras ella estaba en el descansillo de la escalera yo me quedé en escalón anterior al descansillo, mientras pasaba los brazos por encima de ella, (yo mido 1.90m frente los 1.65 de ella), y agarraba la maleta, que por cierto pesaba lo suyo), ella haciendo como que se colocaba para coger mejor postura, se empinó todo lo que pudo, poniéndose de puntillas encima de las escalera, para posteriormente bajarse pegando su culo contra mí, quedando su falda lNuriantada y su culo al aire.

Pegué un empujón a la maleta poniéndola en su sitio, agarré su falda para que no se bajara y metí mi cara entre los cachetes de su culo, ella se agarró al marco del armario y se inclinó hacia delante mostrándome la raja de su coño, puse una de mis manos en su raja que estaba empapada. Le introduje un dedo dentro de su coño, mientras que con otro probaba acariciar su clítoris, a la vez mi boca no dejaba de besarle el culo y lamérselo.

Nos bajamos de la escalera y la tiré encima de la cama, en esto que oigo a mi mujer preguntar si nos falta mucho, haciéndome volver a la realidad, pero analizo rápidamente la situación y deduzco que mi mujer no nos pillara porque no se atrevería a dejar los niños solos en la piscina, así que miro a Nuria que está tirada en la cama con los pies apoyados en el suelo y las piernas abiertas enseñando su coño, diciéndome que le coma el coño, me cerco, me tumbo encima de ella, la doy un beso, me incorporo a la vez que sujetándola por la nuca a ella también y bajándome el pantalón corto de deporte con la otra mano para sacar mi pene, le meto este en la boca para que sea ella quien coma algo. Con mis manos en su cabeza, soy yo quien dirige la velocidad del movimiento y la profundidad que entra mi polla en su boca, causándole algunas veces arcadas de tan honda que se la meto. Mientras le digo que es una puta, una calienta-pollas, que su marido no sabe follarla y por eso debe ir por ahí buscando otras pollas que calmen los calentones que pilla, etc. etc. etc. Durante la mamada que me estaba prodigando y los insultos que yo le propinaba, su calentón fue en aumento, pues vi como se masturbaba y en arrebato mío, que ni yo mismo esperaba, le solté un guantazo en la cara al par que le preguntaba que quien le había dado permiso para sentir placer. Ella tan sorprendida como yo dejó de chuparme la polla y me miró a los ojos intentado averiguar porque la había abofeteado, otra vez sin esperarlo ninguno de los dos la volví a abofetear diciéndole: Zorra, no me mires a la cara y sigue chupando que eres para lo único que sirves. Sin pensarlo dos veces reanudó la mamada y con más brío si cabe, cruzó las piernas y llegó a un orgasmo, le saque la polla de la boca y la empujé sobre la cama, le abrí las piernas, apunté mi polla a su coño y se la hundí de un solo golpe. Nuria dio un pequeño grito pensando que le iba a hacer daño, coloqué sus piernas encima de mis hombros y aceleré mis embestidas golpeando mis testículos en su culo hasta que llegó a otro orgasmo, de nuevo le di una cachetada reprochándole que ella no estaba para sentir placer, sino para darlo, que para ser una puta lo hacía bastante mal pues ella ya se había corrido dos veces y yo ninguna.

Le retiré la polla de su coño y la puse de rodillas en el suelo apoyando el pecho en la cama, me coloqué detrás de ella y la penetré por el coño, cosa que me costó poco porque estaba encharcado de su calentura y sus orgasmos. Le di un par de azotes en los cachetes recriminándole que estaba tan dilatada y tan encharcada que mi polla resbala dentro de su coño y no sentía placer. Le preguntaba que tipo de puta era, si era para proporcionar placer a los hombres o para satisfacer sus calentones, ella no paraba de gemir y pegar puñados a la colcha de la cama y cada dos o tres embestidas mías le daba un par de cachetadas en el trasero.

Le pregunté: zorra, ¿qué es lo que piensas hacer para que me corra?, ¿no pretenderás dejarme así, verdad?. Nuria contestó que hiciera lo que quisiera, que no la iba a pillar en otra. Pues si no sabes comer polla y tu coño está tan dado de sí que le cogen tres pollas, lo único que me queda por probar es tu asqueroso culo.

Nuria intentó evitar se enculada, pero una mano en la espalda la mantuvo sobre la cama, mientras, mi otra mano encañonaba su culo con mi polla, que de una estocada entró hasta la mitad. Nuria de nuevo probó escaparse, pero ahora le era más difícil que antes, pues tenía mis dos manos apoyadas en su espalda para cortar cualquier intento de escapada y mi polla ya descansaba dentro de su culo. Me suplicaba que se la sacara, que volvería a estar otra vez conmigo si quería, otra y todas las veces que yo quisiera, pero yo no le hice caso y sujetándola por las caderas empecé a meter y sacar mi polla de su apretadito culo, era y es una delicia sentir como mi polla llega todo lo profundo que puede y mis huevos golpean en su coño. De nuevo quiso huir, pero un buen azote hizo que desistiera, la agarré por los pelos y tirando hacía mí, le dije: mira puta, yo diré cuando para esto y las veces que nos veremos otros días, así que calladita, limítate a procurar que yo sienta mucho placer o sino no haberme calentado la polla. Le solté el pelo a la vez que la empujaba sobre la cama, le propiné otro par de azotes y volví a las andadas. Venga puta, zorra, ya sabes lo que tienes que hacer así que muévete. Si amo, esas fueron las palabras que salieron de su boca, dejándome atónito. Así me gusta, ya me vas entendiendo puta, harás y dirás lo que yo diga y cuando yo lo diga. No tardé mucho más en llegar al orgasmo, cuando lo hice me limpié, la volví a coger por el pelo con rudeza para besarla, me subí a la escalera, cogí la maleta y fui donde mi mujer, la cual me reprochó la tardanza. Le expliqué que su prima tenía tal follón en los armarios que no se entendía ni ella. Nuria medio se asomó por una ventana para decirle a mi mujer que cogiera la ropa que ella viera pues se iba a duchar.

La actitud mía de ese día no es normal en mi, de hecho fue mi la primera vez que me comportaba así con una mujer. Nuria a los pocos días me llamó para decirme que no paraba de ponerse cachonda pensando en las escenas del otro día y que deseaba verme otra vez, que deseaba ser mía, mi esclava. De hecho lo es y sorprendería a más de uno lo que una mujer bien servida como tengo a Nuria.

Categoría: anal, sumision, incesto
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